domingo, 13 de septiembre de 2009

Homosexualidad y Antiguo Testamento

Respondiendo un viejo ataque a Laura Schlessinger

Por Germán Campero
Abril de 2009

Laura Schlessinger es una conocida locutora norteamericana y cristiana que actualmente tiene una web personal en www.drlaura.com y se dedica a la discusión y difusión de toda clase de temáticas. Ha escrito libros como "Elogios a las madres que se dedican a ser amas de casas" (año 2009) y "Los diez mandamientos: el significado de las leyes de Dios en la vida cotidiana" (año 1998) escrito junto al rabino Stuart Vogel.

Desde hace ya varios años, probablemente desde el año 2000 donde comienzan a aparecer versiones de ella, circula en Internet un texto anónimo que responde duramente sus apreciaciones públicas sobre la homosexualidad que Laura fundamenta en base a la lectura del Levítico, tercer libro de la Biblia, situado en el Antiguo Testamento. A continuación lo transcribimos en su totalidad...

<< Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio de los Estados Unidos que tiene un programa en el que da consejos en directo a los oyentes que llaman por teléfono.
Recientemente saltó la polémica (y más cuando se mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice Dios y la Biblia de una manera distinta), cuando la presentadora atacó a los homosexuales.
Esta locutora ha dicho recientemente que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18:22, y por tanto no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia.
Lo que a continuación transcribimos es una carta abierta dirigida a la Dra. Laura escrita por un residente en los Estados Unidos, que ha sido hecha pública en Internet (no tiene desperdicio):
"Querida Dra. Laura:
Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios.
Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el Levítico, en sus versículos 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final.
De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:

1. Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como indica el Éxodo, 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿qué precio piensa que sería el más adecuado?

2. El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses?

3. Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras esté en su período de impureza menstrual (Lev 5:19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas.

4. Tengo un vecino que insiste en trabajar en el sábado. El Éxodo 35:2, claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera?

5. En el Levítico 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?

6. La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto está expresamente prohibido por el levítico, 19:27. ¿Cómo han de morir?

7. Sé gracias al Levítico, 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aún así, ¿puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes?

8. Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico 19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). Él, además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20:14). Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda.

Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable." >>

Ahora bien, comencemos a analizar este "famoso" texto. E iniciemos aclarando algo: es tan pobre esta carta que aquellos que la envían y reenvían una y otra vez a través de Internet no se han tomado el trabajo de verificar, mínimamente, sus referencias bíblicas. Por ejemplo, si alguien buscara en la Biblia se encontraría con la sorpresa de que en Levítico 5, 19-24 ni siquiera se menciona algo con respecto al ciclo menstrual femenino. ¿Una cosa muy extraña, verdad? Pero de esa manera, uno va entendiendo porque nadie quiere firmar la carta. Por lo demás, me he tomado el trabajo de responderla punto por punto e invito a aquellos que se tomen el trabajo de leer mis argumentos a comenzar un debate serio y fundamentado sobre esta temática... Quizás juntos podamos aprender un poco más e ir eliminando tantas fuentes de ignorancia que provocan injustas peleas y discusiones inútiles.

1. Éxodo 21, 7: “Si un hombre vende a su hija por esclava, ésta no saldrá de la esclavitud como salen los esclavos.”

En primer lugar, ten en cuenta que esta norma está dirigida a los israelitas, no a los cristianos (leemos en Éxodo 21, 1: “Estas son las normas que darás a los israelitas”) Y recuerda que ya no existen israelitas (ya que esa denominación no tiene nada que ver con el Estado de Israel, sino con el Pueblo Elegido por Dios que atravesó el desierto hace miles de años huyendo de la opresión egipcia) sino personas que nos convertimos en cristianos al creer en Jesucristo, el Hijo de Dios. En segundo lugar, leamos mejor lo que dice: el Éxodo no indica que vendas a tu hija. Eran leyes de ese tiempo y de esos hombres. No leyes impuestas por Dios. No dice "Vende a tu hija" dice lo que no debes hacer si es que siguieras esa ley de los hombres. Es como cuando tu papá te dice de niño: "Si rompes la ventana del vecino, te quedas sin bicicleta"... ¿Acaso te ha dicho "rompe la ventana del vecino"?

2. Levítico 25, 44. “Los esclavos y esclavas que ustedes tengan, provendrán de las naciones vecinas: solamente de ellas podrán adquirirlos.”

Los judíos de habla griega llamaron LEVÍTICO al tercer libro del Pentateuco. Este nombre da una idea bastante adecuada de su contenido, porque el mismo consta casi exclusivamente de las prescripciones rituales que debían poner en práctica los sacerdotes de la tribu de Leví. Sin embargo, la antigua Ley no era más que "la sombra de los bienes futuros" (Heb. 10. 1), y el único Sacrificio de Cristo hizo caducar todo el ceremonial del antiguo Templo. Pero las exigencias de santidad y de pureza en el servicio de Dios siguen siendo siempre válidas, y la referencia al Levítico es indispensable para entender muchos pasajes del Nuevo Testamento, que nos hablan de Cristo y de su Sacrificio redentor.

Entonces, primero recordemos que son palabras dirigidas a los israelitas (Levítico 25, 2: “Habla en estos términos a los israelitas”). Segundo, el Levítico no indica que tengas esclavos sino que de tenerlos sean de países paganos. La esclavitud era una ley y costumbre de los hombres, no de Dios. Incluso los refinados y humanitarios griegos tenían esa costumbre.

3. Levítico 5, 19-24. 19. Es un sacrificio de reparación, pues era ciertamente culpable ante Yahveh. 20. Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 21. Si uno peca y comete una prevaricación contra Yahveh engañando a su prójimo acerca de un depósito o de un objeto confiado a sus manos, o de algo robado, o bien oprimiendo a su prójimo violentamente, 22. o si halla un objeto perdido y lo niega, o jura en falso acerca de cualquiera de las cosas en que el hombre suele pecar; 23. cuando así peca, haciéndose culpable, devolverá lo robado, o lo exigido con violencia, o el depósito que se le confió, o la cosa perdida que halló, 24. o todo aquello sobre lo cual juró en falso. Lo restituirá íntegramente, añadiendo un quinto más, y lo devolverá a quien lo poseía en el día en que se hizo culpable.

Este texto, ¿en qué momento habla de tener contacto con alguna mujer durante su período de impureza menstrual?. Evidentemente, el autor de la carta está apelando a nuestra ignorancia.

4. Éxodo 35, 2. “Durante seis días se trabajará, pero el día séptimo será sagrado para vosotros, día de descanso completo en honor de Yahveh. Cualquiera que trabaje en ese día, morirá.”

Recuerda que nosotros somos cristianos, no israelitas. Esta orden es emanada a los israelitas (fíjate en Éxodo 35, 1: “Moisés reunió a toda la comunidad de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que Yahveh ha mandado hacer.”). Cuando miles de años después los fariseos le hacen ver a Jesús la contradicción de no salvar el sábado, mira como les responde…

San Marcos 2, 24-28 24.Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?» 25.El les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, 26.cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?» 27.Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. 28.De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado.»

En otras palabras, ya Jesús te libró de esa ley. Nadie tiene que matar a su vecino porque trabaje en sábado.

5. Levítico 21. 20. “ni jorobado ni raquítico ni enfermo de los ojos, ni el que padezca sarna o tiña, ni el eunuco.”

Bueno, este versículo también se aclara si leemos unos párrafos antes... Levítico 21. 1. “Dijo Yahveh a Moisés: Habla a los sacerdotes, hijos de Aarón, y diles: Nadie se haga impuro por el cadáver de alguno de los suyos,” Vemos claramente que Dios está hablando de los requisitos que deben tener y mantener los sacerdotes, hijos de Aarón... ¿Tú eres uno de ellos?

6. Levítico 19, 27. “No rapéis en redondo vuestra cabellera, ni cortes los bordes de tu barba.”

Leemos en Levítico 19, 2. “Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo.” y notamos que está hablando a los israelitas... ¿Tú lo eres? Yo soy cristiano. Por otra parte, ¿dónde dice algo acerca de las sienes? Y más aún, ¿dónde habla de que alguien tiene que morir por un simple corte de cabello?

7. Levítico 11, 6. ni liebre porque rumia, pero no tiene la pezuña partida; será impura para vosotros; 7.ni cerdo, pues aunque tiene la pezuña partida, hendida en mitades, no rumia; será impuro para vosotros.

Si leemos un poquitín antes, vemos que, oh sorpresa, está hablándole a los israelitas... Levítico 11, 2. “Hablad a los israelitas y decidles: De entre todos los animales terrestres podréis comer estos:”. Además, ten en cuenta que el Levítico cuenta la historia del Pueblo Israelita que escapaba de los egipcios rumbo a la Tierra Prometida. ¿Por qué no pensar que nuestro Padre Dios los estaba protegiendo de ciertas enfermedades, como la famosa triquinosis que contagian los cerdos?

8. Levítico 19, 19. “Guardad mis preceptos. No aparearás ganado tuyo de diversa especie. No siembres tu campo con dos clases distintas de grano. No uses ropa de dos clases de tejido.”

Bueno, leamos un versículo anterior.... Levítico 19, 2. “Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo.” ¿Le está hablando a los israelitas, verdad?

8. Levítico 24, 10. Había salido con los israelitas el hijo de una mujer israelita y de padre egipcio. Cuando el hijo de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campo, 11. el hijo de la israelita blasfemó y maldijo el Nombre, por lo que le llevaron ante Moisés. Su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, de la tribu de Dan. 12. Lo retuvieron en custodia hasta decidir el caso por sentencia de Yahveh. 13. Y entonces Yahveh habló a Moisés y dijo: 14. Saca al blasfemo fuera del campamento; todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que lo lapide toda la comunidad. 15. Y hablarás así a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado. 16. Quien blasfeme el Nombre de Yahveh, será muerto; toda la comunidad lo lapidará. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá.

8. Levítico 20, 14. “Si uno toma por esposas a una mujer y a su madre, es un incesto. Serán quemados tanto él como ellas para que no haya tal incesto en medio de vosotros.”

Bueno, ¿hace falta aún que te ayude a encontrar los versículos que hablan de que estas leyes eran “para los israelitas”? Por otra parte, vuelve a recordar que estamos hablando de un Pueblo en migración a través del desierto (viajecito que duró 40 años, imagínate). Ante desafíos más grandes, muchas veces necesitamos leyes más estrictas. Por ejemplo, si deseamos subir una montaña o cruzar un desierto, necesitamos reglas duras para asegurarnos el éxito de la empresa, las dudas o las flojeras no ayudarían en nada. Una vez llegados a la tierra prometida, aparecen nuestras reglas básicas conocidas como los “diez mandamientos” o la ley suprema: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (San Lucas 10, 27) que nos dejó Jesucristo como resumen de toda la Ley de Dios.

Por último, recuerda lo que pasó con la adúltera que según la ley judía debía ser apedreada y como Jesucristo nos regaló la forma en que un cristiano debe actuar...

San Juan 8, 2-11: “Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?" Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra." E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?" Ella respondió: "Nadie, Señor." Jesús le dijo: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más." Jesús les habló otra vez diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida."

2 comentarios:

  1. Casi perfecto. Faltaba aclarar que la condena a la homosexualidad del Levítico también es para los israelitas, y por lo tanto y con el mismo sabio criterio que usa Germán en toda la entrada, no se aplica necesariamente a nosotros.

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  2. Por eso, en el Nuevo Testamento, dirigido a TODOS, San Pablo se encarga explícitamente de condenar la homosexualidad.

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